Isaiah Thomas no estuvo solo en el partido más difícil de su vida

Un día después de recibir la noticia del fallecimiento de su hermana pequeña en el estado de Washington,  anotó 33 puntos en un partido de playoffs disputado a casi 5.000 kilómetros de distancia. El base, con total libertad de la franquicia para abandonar la concentración del equipo y viajar a su Tacoma natal, decidió jugar el arranque de la serie de primera ronda contra Chicago, resuelto con victoria de los Bulls por 102-106.

Volcados con su amigo

Avery Bradley trata de consolar a su compañero durante la practica de tiro previa al Juego.


Thomas no compareció ante los medios, ni antes ni después del partido, y nadie en su sano juicio reclamó que lo hiciera. Pero no hizo falta que el base verbalizara sus emociones para conocerlas. Las cámaras de TNT, el canal que retransmitía el partido en Estados Unidos, pudo captar a Thomas sentado en el banquillo durante el calentamiento, claramente afectado y consolado por su compañero y amigo Avery Bradley.

El vestuario de los  se volcó como un hombre por su compañero y líder en la cancha. “Estoy jugando la post-temporada por él”, afirmó Gerald Green, también amigo de Thomas más allá de su trabajo. “Todo lo que haga, lo voy a arriesgar por él”. Tyler Zeller explicó que “hacemos todo lo posible por ayudarle” y su entrenador Brad Stevens no ahorró elogios por su mejor jugador en un momento difícil para él.

Confiando en Thomas

“Todo el mundo se ha volcado con él”, afirmó Stevens. “Es un equipo muy unido. Él es una gran parte. Isaiah es un gran compañero. Es un gran padre. Es una gran persona, gran hijo y hermano. Y creo que al final todos hemos intentado simplemente hacer nuestra parte en hacerle saber que estamos pensando en él, y que haremos todo lo que necesite para ayudarle; que la familia y esta situación particular con su familia es prioritario sobre todo lo demás que ocurre. Y que estamos con él si nos necesita”.

Stevens, cumpliendo con esa promesa, le dio libertad para no jugar el partido. “Lo está pasando mal”, explicó. “Obviamente son circunstancias trágicas por las que su familia y él están pasando ahora mismo, y nuestros pensamientos están ante todo con todos ellos. Hablamos un poco anoche y otra vez hoy mientras pasa por esto. Y si piensa que necesita no jugar, es lo que él quiera”. Pese a ello, y con la posibilidad abierta de volver a Tacoma para estar con su familia, Thomas decidió disputar el partido.

Boston no defraudó

Los miles de aficionados que acudieron al TD Garden deseaban ver una victoria de los Celtics que no llegó. Pero la prioridad fue otra. Quedó claro desde el calentamiento que era la noche de Isaiah Thomas. Tras el tradicional himno, el pabellón apagó las luces para dedicarle un momento de silencio a Chyna Thomas, pero la oscuridad no ocultó las lágrimas de su hermano mayor, aún claramente emocionado por la tragedia.

La presentación del quinteto inicial de los Celtics fue uno de los momentos más ruidosos que se recuerdan en Boston, una ciudad acostumbrada a celebrar campeonatos y canastas ganadoras. Fue el momento en el que la afición pudo personalizar su apoyo en Thomas, el último jugador en ser nombrado. Con esa banda sonora, sus compañeros le dieron un caluroso abrazo grupal al pequeño base. La duda quedaba en si Isaiah Thomas estaba mentalmente listo para un partido de la exigencia de los playoffs, y la respuesta quedó clara desde el principio.

Peligro constante

Thomas salió tan agresivo como de costumbre, buscando la entrada a canasta y arrancando el primer punto de Boston con un tiro libre. Fue otro momento de comunión de la afición local, dedicando cantos de “MVP” a su estrella desde la línea. Dos triples suyos en el primer cuarto, donde anotaría 13 de sus 33 puntos totales, levantaban de nuevo al TD Garden, con los Celtics manteniéndose por delante de Chicago.

Pero la atípica preparación del partido que Boston tuvo que afrontar en las horas anteriores afectó al rendimiento del equipo. Los problemas en el rebote y una cierta falta de fluidez ofensiva fueron un lastre frente a los Bulls. Isaiah Thomas seguiría mostrando chispazos de su talento, pero su lenguaje corporal dejaba claro que su dolor no podía desaparecer tan fácilmente durante dos horas. Al menos, las cámaras pudieron encontrar una breve sonrisa en el banquillo hablando con sus compañeros, quizás el mejor motivo para disputar el partido.

Uno de los nuestros

La derrota de Boston, donde Thomas fue de nuevo el mejor de su equipo, no será la pérdida más importante en la vida del jugador. Quedarán seis partidos más para cumplir el objetivo deportivo, pero la cicatriz emocional que dejó el súbito fallecimiento de su hermana nunca podrá cerrarse del todo. Los Celtics, desde la cabeza de la organización hasta sus aficionados, pasando por jugadores y entrenadores, lograron al menos la victoria más importante: no dejar que Isaiah Thomas se sintiera solo en el partido más duro de su vida.

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