Oro fundido con oro

Escrito por Maximiliano Aguilera.

El básquetbol chileno busca su mezcla perfecta. El Sudamericano Sub 21 junta dos camadas prometedoras. La liderada por Herrera y el ‘aspirante a NBA’ Haase con la de los campeones sub 17 de Arroyo y Rubio.

Son las cuatro de la tarde y el frío asoma en la comuna santiaguina de Ñuñoa. Es sábado y el Centro de Entrenamiento Olímpico recibe a un grupo de jugadores que se pone a disposición de Daniel Frola, head coach del básquetbol chileno. Están por empezar las tres horas de práctica para la selección nacional Sub 21. El objetivo cercano es el Sudamericano de la categoría que comienza el 30 de junio en Salta, Argentina. El más lejano, formar a la futura Roja cestera con una base inédita de talentos que comienzan a hacer su camino en este deporte. Una mezcla generacional que promete dar frutos en los próximos años, aprovechando una camada nunca vista en el país.

Luego del trote de calentamiento, Frola hace equipos de tres para el próximo trabajo. Atacan y defienden mientras cruzan la cancha en un ejercicio clásico del 3×3. En uno de los tríos, se forma la máxima expresión de lo que se espera en el futuro. Ignacio Arroyo (1,85 metros) del Estudiantes de Madrid, Kevin Rubio (1,90), del Ourense, ambos de los Chicos de Oro que conquistaron el Sudamericano Sub 17, hacen jugadas con Felipe Haase (2,07), de South Carolina University de Estados Unidos, quien ya ha sumado minutos en la Roja adulta. Se conectan, asisten y encestan.

 

En otro grupo, Sebastián Herrera (1,93) se alza como líder. El escolta que consiguió el ascenso a la Bundesliga con el Crailsheim Merlins y será el primer chileno en disputarla, es el único que juega a nivel profesional. Motiva a sus compañeros, celebra con “¡golazo!” sus anotaciones y marca las jugadas cuando algún compañero se equivoca. También ha participado en las Clasificatorias a China 2019 y su experiencia es valorada por el resto. En su trío, comparten los 2,10 metros de Javier Barra y los 1,98 de Lucas Thiebaut, el último nominado a la Sub 21.

Recién es el primer día de entrenamiento, pero lo visto promete. Y aunque quizás esa promesa no es necesariamente la de colgarse una medalla en Argentina, sí de empezar a armar una base que compita ante las potencias del continente. Esa es la premisa de esta selección: competir como iguales.

“Es un momento positivo de Chile, que hay un respeto por el básquet del país. No sé qué resultados iremos a buscar, tenemos la mitad de la preselección que habíamos armado. Queremos seguir construyendo el respeto que está ganando Chile en el ámbito internacional y ser competitivos”, explica Frola, quien en Salta será asistido por Jorge Luis Álvarez, técnico medallista de bronce en Cochabamba y último campeón de la Liga Nacional de Básquetbol (LNB).

A pesar de que hay talento en esta selección -con jugadores como Gaspar Hernández (1,80), que está teniendo una buena temporada en la LNB Centro con Sportiva Italiana, o Diego Low (1,90) y Camilo Torres (1,83), recientes campeones de LNB con Las Ánimas-, faltan nombres que engrosan la lista y que no pudieron estar por el abrupto cambio de fecha que sufrió el campeonato, que fue fijado para 15 días después de su primera calendarización.

El seleccionado adulto, presente en la última ventana, Nicolás Carvacho (2,11), de Colorado, por ejemplo, no pudo estar por lesión. Otros, como Marcelo Pérez (1,93), de Barry University, o Maxwell Lorca (2,08), recientemente seleccionado por la Universidad de Ohio, también estaban considerados, pero sus trámites universitarios los sacaron de la lista.

Este primer acercamiento de generaciones tendrá un duro apronte en el Sudamericano. Brasil será el primer rival (30/7), con el base Yago Mateus, también presente en la última ventana FIBA, como su principal figura. Luego será ante Argentina (31/7), Paraguay (1/8), Perú (3/8) y Uruguay (4/8).

“Esta generación puede seguir compitiendo y tomando sitios en la adulta. El Seba y yo tuvimos la opción. De a poquito vamos sumando piezas que nos van a ayudar a seguir compitiendo, ganando experiencia y llegando a lo más alto que se pueda”, anima Haase.

Y es que el básquetbol parece ir en ascenso en Chile. El quinto puesto de los Chicos de Oro en Canadá, el título sudamericano Sub 17 que consiguieron en Perú y el avance de la Roja adulta a la segunda etapa de las Clasificatorias mundialistas, son los ejemplos más inmediatos.

“Podemos hacer una selección buena en el futuro”, dice Arroyo. “Partir así es hacerlo con el pie derecho. Hay que seguir trabajando y esperar que las personas que no pudieron estar hoy, en el futuro sí puedan, para generar un Chile más fuerte”, agrega el base.

Herrera, por su parte, dice: “Es muy positivo, me gusta lo que se está creando, lo que se está desarrollando. Hay chicos saliendo al extranjero, a un mejor nivel, con mucha expectativa y ojalá que sigamos en este rumbo. siempre tirando para arriba”.

Lo principal, por ahora, es trabajar la etapa formativa, indica Frola, quien asegura haber puesto sus esfuerzos en esto. Él se hizo cargo de esta selección, sin embargo hay un staff de entrenadores al servicio del básquet chileno. La idea es que se genere una cooperación por el bien del deporte, con Claudio Jorquera, técnico de la adulta, colaborando con el head coach. También con Álvarez y Galo Lara, entrenador de la Sub 18.

La lista para Argentina la integran Haase, Herrera, Rubio y Arroyo como figuras. Además de Thiebaut, Barra, Hernández, Low y Torres, completan la nómina Salvador Oliva (2,00), Aitor Picket (2,03) y Santiago Soulodre (1,95).

Por ahora, el CEO seguirá siendo la casa de la Sub 21 hasta el jueves, cuando viajen a Uruguay a disputar sus últimos amistosos antes del Sudamericano. Aunque no aseguran medalla, todos los jugadores prometen lo mismo y es Rubio quien lo sintetiza: “Queremos salir a ganar, dar lo mejor en la cancha y dejar el nombre de Chile en lo más alto”.

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