La Bandita no muere

Escrito por Maximiliano Aguilera.

bandita

Desde niño crecí escuchando viejas historias y leyendas del básquetbol ancuditano, desde la experiencia de mis tíos que en los años 50-60 con orgullo defendieron a la gloriosa celeste ancuditana en tiempos en que este deporte se jugaba por amor al arte, pasando por LIGASUR con esos clásicos que quedaron en el inconsciente colectivo entre Chilolac vs Transmarchilay, hasta llegar a esas gloriosas noches de DIMAYOR. Todas ellas tienen un denominador común: “La Bandita de Ancud”.

Aun recuerdo cuando mi padre me llevó por primera vez al gimnasio, me decía que iba a ser una experiencia única, la cual marcaría un antes y un después a la hora de ver básquetbol, yo no le daba tanta importancia, pues en aquel entonces era un niño que no sabía el significado de pasión. Es así como el año 2001 el Club Deportivo Comunal Ancud hacía su estreno en la bombonera ancuditana, recuerdo que ese encuentro iba a ser grabado por TyC Sports, la expectación en la comuna era tremenda, el gran “Pepe” Calderón (Q.E.P.D.), unos de los fundadores de la Bandita, era el encargado de recorrer en su taxi las calles ancuditanas anunciando el retorno del básquetbol a nuestra ciudad. Esa noche caímos derrotados, pero el resultado fue lo de menos, porque ahí estuvo la bandita para acompañar con sus sones a nuestro equipo.

 El año 2002 la historia fue “mejor”, la bandita ya se había tomado la bombonera ancuditana. Pero ese año estaba escrito para la historia de un “villano” que nos amargó la fiesta, aun nos duele ese triple contra chicharra del Pistolero Soto, que se encargó de ahogar los gritos de ilusión de la fanaticada local, que soñaba con ver a la Celeste levantar una nueva copa. Esa debe haber sido una de las noches más tristes para el básquetbol ancuditano, pero hubo una facción de la barra que se quedó hasta el final para reconocer y agradecer el desempeño entregado por esos guerreros, esa fue la Bandita.

Tuvo que pasar hasta el año 2006, un año complicado para el básquetbol ancuditano, para que pudiésemos gritar el tan ansiado CAMPEÓN de la mano de Deportes Ancud en el gimnasio del archirrival, Deportes Castro. Esa noche fue mágica, la Bandita por primera vez hacia su estreno en partidos de visita, ¡Y DE QUE MANERA! El retorno a Ancud fue magnifico, aun recuerdo como la gente del sector rural salía a saludar a la caravana que se trasladaba desde Castro hacía Ancud, ahí descubrí que ese no era un triunfo para Ancud, era un título para Chiloé. El festejo partía con la bandita tocando en la plaza a una ciudad que cantaba, saltaba y bailaba en esa recordada noche de domingo en la que en Ancud no se durmió.

Sin embargo esta semana nos enteramos de una amarga noticia que colocaba en peligro el futuro de la Bandita, ella dice relación a la supuesta prohibición del bombo e instrumentos musicales en los recintos deportivos. Si bien aun no existe una versión oficial, para mi esto es parte de una crónica de una muerte anunciada. Corría el año 2013 cuando recibí el llamado de altos personeros del básquetbol ancuditano para ver que se podía hacer porque para la final de Libsur, disputado en Osorno, no querían dejar entrar a la mítica bandita. En aquel entonces el comité organizador local y Carabineros aducían que la Ley 19.327, más conocida como “Ley de Violencia en los Estadios”, prohibía el uso instrumentos musicales en el recinto deportivo. Para conocimiento general esto es completamente falso, esta ley sólo aplica para eventos de fútbol profesional, ni siquiera para el fútbol amateur.

 Esto nos lleva a preguntarnos ¿Entonces, por qué quieren prohibir los bombos en los gimnasios? Esto nace porque se actúa bajo el supuesto que el bombo es el núcleo de poder de una barra, por lo cual en torno a él están las figuras de Pancho Malo, Kramer, entre tantos otros líderes negativos de las barras de fútbol que son sinónimo de violencia. Muchos atribuyen esta medida a la irrupción de Colo Colo, yo no lo creo así, para mi hoy se busca colocar el “parche ante la herida” ante cualquier hecho de violencia que se pueda originar. Pero es aquí donde la Liga puede actuar igual que el fútbol, quienes permitieron el año 2012 que la “Bandita de Magallanes” pueda ingresar a los recintos deportivos, pues no era un foco de violencia, sino un aporte al espectáculo.

La Bandita está presente desde antes que existiera la Liga Saesa y la Liga Nacional de Básquetbol, esa banda que hoy está en tela de juicio es la misma que se ha encargado de engalanar los principales recintos deportivos de nuestro país con su música.

La Bandita es parte de la historia, cultura y patrimonio del básquetbol nacional ¡Que siga la fiesta, que siga la tradición, que siga la música al ritmo de la banda!

Alexis Barría Maldonado
@abarria

Lock full review www.8betting.co.uk 888 Bookmaker

Twitter @basketcl